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Soy Maria Rascón, soy «resiliente», soy nineka.

Cuando nos encontramos con situaciones que parecen no tener salida, la resiliencia nos invita a desbloquear la mirada paralizada, dar vuelta atrás del callejón sin salida y encontrar nuevos caminos, nuevas posibilidades. Consiste en reanimar lo que creemos acabado, sortear aquello que parecía que no se podía rehuir. Redescubrir aquello extraordinario que todas las personas poseemos.

El proceso resiliente es parecido a la creación de la perla dentro de una ostra. Cuando un granito de arena entra en su interior y la agrede, la ostra segrega nácar para defenderse y, como resultado, crea una joya brillante y preciosa.

Para mi la resiliencia es nineka. Una muñeca, un broche, un colgante, un recuerdo, lo que tú quieras…

Aún sigo en el proceso de intentar dar lo mejor de mi cada día. El dolor de la perdida me acompañará siempre, pero también me da fuerzas para apreciar lo que he tenido, lo que tengo, y permanecer expectante e ilusionada a lo que vendrá.

No es fácil, creedme, el destino es caprichoso y en algunos casos se salta las normas establecidas, a veces por nosotros mismos, llevándose a quien más quieres en tu vida.

Hola a todos y a todas, soy Maria Rascón, soy «resiliente», soy nineka.